Los algoritmos de las redes sociales no solo ordenan contenido: influyen en qué temas vemos, qué emociones se amplifican y cómo se construye nuestra percepción del mundo digital.
Cada vez más personas se sienten saturadas por el flujo constante de noticias. La fatiga informativa ya no es una excepción, sino una tendencia que redefine cómo nos relacionamos con la actualidad.